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Cuando un matrimonio fracasa, por lo general pasan dos cosas. Si el matrimonio es rico, se armarían el pleito por la lana, por las casas, los terrenos, los ahorros y acabaría en divorcio. Cuando el matrimonio está amolado, ni para divorciarse les alcanza, así que se separan y por lo general, la lucha sería de otras cosas: una pelea sin fin para demostrarle al mundo que la culpa no fue suya, sino del cónyuge maldito rata asquerosa infiel. Toda la vida no será suficiente para echarle la culpa al otro.Así ni más ni menos es “la polaca” como se le dice cariñosamente, pero no en vano rima con “cloaca”. Si el país es rico, en la crisis, se armará una guerra, para ganar los terrenos, las casas, los ahorros y acaba en divorcio, en guerra fría, una especie de “cada quién sus cubas” pero en dimensiones gigantescas. Ya no te dejo usar la casa de Vail y demandas de ese tipo. Peeeeeero si el matrimonio era pobre lo único que les queda es la honra. Les preocupa el “qué dirán”. ¿Qué dirán los nietos y las nueras, los amigos que nunca ven? es lo único que importa así que prácticamente, se puede decir del otro de todo y sin censura. Entre más fuerte mejor.Así estamos a dos de ver cómo pasa lo mismo en el mundo entre pobres y ricos. Los ricos tomarán su bando para la guerra y a los que no nos alcanza para la guerra, pues tenemos “las culpas”. Por lo pronto, ya es evidente este ánimo de echarle la culpa al diabético y al hipertenso. También la culpa es de los mismos mexicanos, por no quedarse en su casa. O sea, ya para acabar, la culpa es de todos, menos de el que tomó las decisiones.Porque, que yo me acuerde, no hicieron urnas para preguntarnos la opinión. Cuando todos los países medían temperatura y establecían controles a los recién llegados, aquí dijeron que medir la temperatura “ni sirve para nada”. Luego empezaron los seguimientos en otros países y aquí dejaban entrar cruceros que ya habían rechazado por tener posibles casos dentro y bajándolos a comprar artesanías. Un crucero desembarcó en Estados Unidos con un gravemente enfermo y México dijo que no tenían ningún reporte, que de qué hablaban… Empiezan los tests por todos los países y aquí se repite la frase, “ni sirven para nada” hasta el cansancio… Los empresarios empezaron a quebrar mientras Andrés Manuel se comía un mole y pinole, mientras decía en plena conferencia que había que darse besos y abrazos. Un verdadero crimen si esto se pone feo en un mes. Tiene una aprobación histórica e histérica. Con unos seguidores tan fieles, que otra cosa hubiera sido si hubiera hablado a cámara desde el primer día, y hubiera mandado un mensaje a la nación más o menos así, que de preferencia le hiciera el comunicado el mismo que le hizo su primer mensaje cuando se volvió presidente y juró que “No nos iba a fallar”.Mexicanos, yo sé que esto va a ser duro. Nos vamos a tener que armar de valor. Les pido fuerza, yo sé que es complicado quedarse en casa para muchos, pero para otros no. Yo me quedaré en casa. Desde ahí y sin poner en riesgo a nadie, daré mis mensajes cuidándome para tomar las mejores decisiones para éste país. Mi país. Las próximas semanas serán cruciales para el desarrollo de la pandemia y quiero que estemos bien. Haré todo lo que esté en mis manos para garantizar su vida y la de sus seres queridos. Quédense en casa. Tómenlo en serio. No les voy a fallar.Pero no lo hizo. El culpable tiene dos nombres y dos apellidos. Que no te digan ahora que la culpa es tuya, porque el que hace el de tinmarindedopingue sabe que son 21 veces así que si te quiere echar la culpa, el sota caballo y rey si empieza en ti te toca a ti

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