14 DE MARZO 2020

Por otro lado vemos escenas magníficas de conexión humana. A pesar de estar encerrados en casa con su celular (que parecía el plan perfecto), la gente sale a los balcones a cantar en Wuhan, en España o en Italia; como video de la posguerra los aviones surcan los cielos con la bandera italiana y Pavarotti suena de fondo. Ahí, de paso, se pone la piel chinita porque tal vez sí nos necesitamos todos y ya se nos había olvidado. Así como el chino hace la pila, el suizo las manecillas y el francés diseña el reloj, así buscamos el calor humano para funcionar, el sentirse vulnerables ante algo que no distingue si eres presidente de Brasil o estrella de Hollywood, si eres piloto de avión o de camión. Ah caray si somos iguales, las mismas células. Este no es un virus como el VIH que te da más fácil si eres promiscuo o como el Zika que multiplica tus posibilidades si eres pobre y tercermundista. Esto no es así. Y eso está bueno, lo hace real, nos hace humanos. Alguna vez pensé que si se acababa el mundo me gustaría ver el final, pero yo apostaba a meteoritos o algo más rápido. Esto es como una película muy buena. Me tiene al borde del asiento porque tiene intriga, terror, misterio, complots internacionales, probables experimentos biológicos y todo pasa en tiempo real. Los mapas se prenden como si los enseñara Tom Cruise en una pantalla transparente en alguna peli de misión imposible, pero hasta el mismo Tom Cruise se quedó en Italia en cuarentena. Nadie está tan lejos, sólo a una persona tal vez, a tocar algo que no debería, a no limpiarse bien, a escapársele un beso saludando a alguien. En ese punto tal vez los franceses están peor porque dan dos besos en vez de uno. Nosotros nos abrazamos con gusto, como mi Bubu Romo que te mantiene apachurrada al menos dos minutos cuando me ve, como los amigos que se abrazan en la boda todos jarras y acaban bailando ta ta ra ra ra tararara ra ra ra ra rara, tararatra… i will survive.
Y sí, tengo unas ganas de ver los juegos olímpicos de Tokio tal vez en septiembre o de plano 2021, la raza humana volviendo a celebrar estar juntos, seguir en el planeta, estrecharse sinceramente y abrazar esa diversidad. Saber simplemente, que se puede volver a empezar. Ojalá que se termine el reggeton y que se vuelva a cantar We are the world We are the children y que se escuche Its black Its White de Michael Jackson. Y si ya no es mucho pedir, que pierda Trump y Andrés Manuel renuncie}
Como hay mil malas noticias y mi ansiedad no está mejorando, propongo que cada quien haga lo que lo haga feliz y nos lo comparta diario. Afortunadamente para mí, el encierro me viene bien como a Julio Verne (jaja casi nada), me gusta escribir y hace tiempo que no lo hago, diario propondré un tema bonito del que podemos compartir de nuestra vida, nosotros, los rucos de Facebook que aún no entendemos TikTok.
Con cariño, gale.

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