26 junio 2020

Imaginemos por un minuto la vida pre-JuanGabriel. Cuando en la escuela pasaban lista y era solamente Alberto Aguilera, el primero, por la A, de todas las listas. No es difícil suponer la especie de carrilla y mala leche en la que -seguramente- estuvo siempre también como primera opción.
Pero uno no se puede imaginar ni por un segundo a un pequeño Juan Gabriel jugando fútbol soccer mucho menos fútbol americano. Tuvo una infancia realmente triste, con un papá ausente y con una mamá trabajadora. No la tuvo fácil. Hasta que decidió escapar de todo y cambiar su nombre  Abel Luna… sus andanzas lo llevaron a pisar el Bar Noa Noa, donde cosechó sus primeros éxitos. 
Qué emocionante habrá sido encontrar un lugar adecuado, que le permitiera cantar, y empezar a descubrirse a sí mismo junto a su talento. 
Yo no sé ni qué día es la marcha del orgullo gay. Y no soy gay. Pero acabo de salir de un closet que es escribir y (créanlo o no) me siento vulnerable y expuesta a la opinión de los demás. Les confieso, que si salir del closet de “quiero escribir” es complicado y da miedo, imagínense a los que de verdad tienen terror de decir en casa quiénes son en verdad.  
Pienso en Juan  Gabriel y siento que era tan cantautor que cuando le preguntan por su orientación, él mejor contesta “lo que se ve, no se pregunta”. Qué maravilla de respuesta. Hasta podría ser una canción. Lástima que se murió a los 66 de un infarto de todo lo que usó su corazón con hijos que chance ni eran sus hijos y hasta su casa-albergue con escuela de música de dónde ojalá algún día salga alguien como él. 
Yo no sé ni qué pensar de los gays. Es más, lo que pienso es que nadie debería de pensar en eso. Que es un asunto completamente suyo, es su gustito, como sopear galletas Marías en paquete, como comerse las uñas de los pies. ¿A quién debería importarle? ¿Por qué tendrían que explicar algo? ¿No les parece que este mundo ya está súper podrido como para decirle a alguien que no se puede enamorar? 
Yo no sé, mi JuanGa en qué momento dejaste de llamarte Angel, para ser Abel y luego ser Juan Gabriel. Lo que sí sé es que como una mariposa, te fuiste transformando. Y eres aún muerto, uno de los mejores cantautores de este país. Celebro tu vida y tus ganas de salir adelante. De atreverte a jotear en el zócalo. De ser TAN tú, en un tiempo donde era preferible la mentira. Gracias por dejarnos tus muchísimas canciones y no acabar en otro país, cantando sin mariachi. Sin tu trajecito de marinero. Ojalá hubieras sido más feliz y ojalá nosotros podamos ser para nuestros amigos, el Bar Noa Noa. Donde se puede ser quien se es. Donde se puede salir de cualquier closet en el que estés metido. 
texto: trippolar.comilustracion: Coloreanding/ Gaba Durán

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