18 marzo 2020

Cómo soy bastante histérica, trato de no hablar nunca enfrente de mis hijas de mis preocupaciones. Así que de mi boca no habían escuchado absolutamente nada del coronavirus aunque yo ya estuviera tomando un diplomado online de estadística, probabilidad y crecimiento exponencial.

Una tarde, las dos regresaron de la escuela sumamente afectadas con la noticia el mismo día:
“Mamá que ya llegó el coronavirus a México”
Y como diez minutos después me preguntan, pero ¿cómo llego? ¿En avión? ¿Es una persona mala? ¿Cómo pudo llegar así llegar a México si no es una persona?

Para qué les cuento la preocupación que si les dijeron esto o aquello. O sea en resumen ellas a su cortísima edad tienen una preocupación de un 80% pero por otro lado tenemos a mis papás que todavía el domingo fueron a misa y mi papá insistía en seguir saliendo al rancho en camión porque ya no maneja en carretera. Mi papá de 80 años y mi mamá de un poquito menos (no se vaya a enojar que publique su edad), pues ellos tienen una preocupación digamos de la misma cantidad que el crecimiento económico del año pasado en México o sea -1%.

Uno se pregunta, ¿será que la edad te resta preocupaciones o será que vivir en México en verdad te inmuniza para todo tipo de desastre?, así que cuando llegas a los 80, ya presentas tu tesis dónde sabes que todo puede pasar y que más de una vez has salido a flote.

Y es que tal vez esta masa de personas que somos en México, hemos visto más capitulos de la rosa de Guadalupe de los que deberían estar permitidos per cápita.

Ante un inminente desastre, un airecillo de origen desconocido deja un destello de luz donde aparece una rosa y el hijo drogadicto decide no volver a inyectarse heroína con una mano e inhalar cocaína al mismo tiempo con la otra y sin ningún tipo de tratamiento lo logra de un día para otro. Aleluya.

Así, en un capítulo eterno han vivido nuestros papás. Se compraron una casa y llegaba una devaluación. Mágicamente, sin saber cómo le hicieron, logran pagarle al banco para que después de dos años llegue un terremoto tan feroz que decides mudarte de ciudad (bueno, nos cambamos un poquito antes, pero da igual, es un ejemplo). Así es como consiguen un ranchito porque el otro 90% del que tenían decidió expropiarlo el gobierno y pagarte una miseria. Y cuando estás a punto de poner una gasolinera, te llega otra devaluación que se origina en San Lázaro pero no respeta la caseta de palmillas. Vendes los terrenos que te quedan para pagarles la carrera a tus hijos y de repente, de todo lo que tuviste ya no sabes ni que tienes o que tuviste o si de verdad nunca no lo tuviste o si mañana entra la nueva ley de dominio, ya te sientes en matrix porque ¡ay güey un gato! esto como que ya lo viví.

Aprendes como Daniel San a base de cosas que parece que no tienen conexión entre si, a ser cinta negra ante el desastre, aprendes a vivir en la cárcel donde todo privilegio te sale en lo que decida “el Mike”.

Por eso cuando vi el vídeo del coronavirus en el baile de preescolar y la piñata con sombrero de chino y había comentarios gringos diciendo hey that is racist!!! pensé “que exagerados, obvio es una ggggroooomitaaaaa”.

O tal vez es el porcentaje el que no convence a este sector en riesgo. No es lo suficientemente alarmista, es lo que está fallando mercadologicamente para que los adultos si se queden sin ir a a hacer sus compras porque “no les escogen bien la fruta”. Y es que para ellos el 2% sinceramente no es nada cuando se han pasado la vida escuchando: “en un solo mes el peso ha tenido una devaluación del 72% respecto al dólar afirma el presidente Echeverría”, “mucho gusto señor le hablo del banco para informarle que su hipoteca subió al 200%” o cuando tus estado de cuenta del banco donde tenías 5 millones de pesos pasó de un día a otro a 5,000 porque decidieron quitarle tres ceros? Eso sí es rudo, pero un 2% no les suena, ni aunque ellos estén incluidos.

Pues eso me queda decir. Yo entre el 80% de las niñas y el -1% de preocupación de mis padres, me ubico en el máximo nivel NASDAQ de 4710 puntos. Todo me pasa por la cabeza al mismo tiempo. ¿Y si todos esos audios de que es una exageración son ciertos?? ¿Y si es el Y2K o sea un fraude y yo ya me hago adicta al CBD que acabo de comprar? ¿Y si mejor voy por un rivotril? ¿Se podrán tomar rivotril y tafil juntos o me sigo con Simplex a ver si en algún momento duermo? ¿Y si se muere Andrés Manuel por andar de besucón? ¿Nos deja a su esposa Beatriz que no ha salido en los medios y seguramente está en Miami o fue la que llevó el virus a Groenlandia con sus nietos? ¿Nos deja a Cuauhtémoc? Nuestro Evo del Medievo jajaja por eso de la joroba…

¿Y saben que? Si nos deja a Cuau NOS DARÍA RISA y haríamos piñatas y varios grupos le compondrían dos cumbias, un corrido, la toma de posesión podría ser en el estadio y que todo personal de gobierno deba vestir forzosamente de amarillo con logo del América.
Nos hemos acostumbrado para subsistir al tercer mundo, a políticos miserables que nos quitan todo una y otra vez y eso amigos míos, nos hace el país que podría ganar la olimpiada de memes que tristemente aún no existe, porque nuestra capacidad de reírnos de todo y lo que nos hará sobrevivir, es como resume muy bien mi ídolo Guillermo del Toro: BECAUSE I´M MEXICAN.

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