17 de marzo 2020

Aquí van dos que no van dentro de la serie de pensar positivo. Pero lo tengo que decir: El lobo malo y el lobo bueno. Spoiler alert: Lo siento, es super largo y catastrófico. Si no quieres leer algo malo, pasa de largo.

EL LOBO MALO
No sé dónde escuché esto: todos tenemos en la mente una lucha constante entre un lobo bueno y un lobo malo. El bueno piensa cosas bonitas y el malo, pues es obvio. Y ganará el lobo al que le des de comer.

A pesar de estar haciendo este ejercicio de “cosas bonitas”, el lobo malo me persigue muchísimo. Cuando escribí la contraportada de nuestro calendario 2020 escribí justo esto:

Todos tus años han comenzado en eneros, pero nunca es el mismo enero. Pero este 2020 suena repetitivo, increíble, hasta apocalíptico.

Ni Mhoni Vidente ha sido tan acertada como yo. Esto que sigue es lo que el Lobo Malo me susurra al oído casi siempre a las tres de la mañana y me espanta el sueño y voy a compartirles mi pesadilla, porque como dicen, hay que contarla para que se aleje y no suceda. Todo eso que conté el otro día que me imaginaba un mundo mejor es un romanticismo de primer mundo o de mínimo, un régimen comunista. Si la mayoría de los Chinos viejos o con sus “patologías previas” no perdieron la vida, es porque les acaban de devolver el cheque de no poder opinar sobre absolutamente de NADA en toda su vida. Imagínense vivir sin poder decir que AMLO es un idiota, que los gringos no pudieran tener a los Simpson para haberse reído de toda su vida y personajes.
Es un precio muy caro no poder hablar y no poder buscar la libertad. El régimen comunista aisló a todos los ciudadanos sí o sí. Ellos sabían que era a fuerza. Se los llevaban de la calle sin preguntarles. Los subían a camiones que llegaban a quién sabe dónde (como una abducción zombie) que si la libras, recordarás… pero probablemente, desearías que como una abducción “de a devis”, no recordaras absolutamente nada de lo que pasó, por lo que viste mientras estuviste ahí… Esos pobres chinitos aguantaron como los grandes ahí metidos en sus casas porque el gobierno iba cada tres días a surtirles comida.
Y luego vemos el ejemplo de Italia y España y pensamos que a nosotros nos va a pasar eso. Nada más lejano a la realidad, dice lobo negro, nadie les ha mandado videos de Iran, ¿verdad? ¡Empiezan a mandar videos que ya en China todo está súper bien! Responde lobo blanco. Jajajaja dice lobo negro, ilusos. Los chinos están así porque los enclaustraron y ahora estarán a las vivas de cualquier estornudo y presencia de cualquier persona que venga de fuera. En resumen: el régimen draconiano (que la verdad tuve que googlear qué significa) fue el éxito del proyecto y esos pobres que estuvieron DOS MESES encerrados para hacerle ganar tiempo al mundo, como ratas de laboratorio, ven como tú te vas a Acapulco el sábado de gloria porque “no creo que sea tan malo”, “no es para tanto”… doblemente POBRES si el gobierno por algún motivo los vuelve a meter a esas casas diminutas donde no tienen 2 plantas, 3 y medio recámaras, cuatro baños y cuarto de servicio. Esos tipos se la rifaron como ahora los italianos y los españoles. Pero aquí seguimos con el presidente más estúpido que los libros de historia van a tachar de Santa Anna en vez del Juárez que –según el- quiere llegar a ser. AMLO es tan ególatra que no dudaría se pusiera en el billete de $50,000 en la inminente devaluación, porque hierba mala nunca muere.

Total. Esto que voy a contar parece que no tiene nada que ver, pero sí. Un amigo de Chikis que era de Bélgica fue el que nos recomendó ir a Tailandia y en la plática nos dijo que “no se necesita visa para ir a Tailandia”. Ahí van estas dos taradas con 20 puntos de IQ a comprar el boleto y cuando llegamos a abordar el avión nos preguntan ¿y su visa? Con la grandísima cara de la India María le contestamos lo que nos habían dicho. ¿Y quién les dijo? Pues un Belga, contestamos, dándonos cuenta en ese instante de nuestra gran estupidez. “Pues sí, los Belgas no necesitan visa pero los Mexicanos claro que sí”. Jajajajaja me sigue causando risa la verdad.

¿Y entonces? ¿Qué es lo que quiero decir? Que entre el régimen comunista y los italianos y españoles que yo creo son los más buena onda, nacionalistas y solidarios de Europa nos hemos creído el cuento que todos nos quedaremos en casa y NADIE va a salir. Ajá y ajajá no ha sucedido nada en el TERCER MUNDO en el que sí te piden visa para ir a muchos lados porque ya conocen a los de nuestra calaña. Aquí ya empezaron con que “es enfermedad de fifí”, el aislamiento es un lujo… Y sí, aquí en nuestro México millones de personas viven al día y los más amolados son los más expuestos: los cerillos de la comer (si ves a uno dale mil pesos y ayúdale a que falte una semana o que la maldita Comer y Walmart les paguen lo que no les han pagado en su vida ahora que se están hinchando de lana y que cada quien empaque sus cosas) ok, ya me enojé… respiro profundo, profundo… Busco una voz en la oposición que esté diciendo algo inteligente, un empresario poderoso que esté dispuesto a salir y a dar la cara por México, ¿dónde está Servitje? Slim, échenos una manita, ya lo hicimos el hombre más rico del mundo, salva a tu país o inténtelo al menos como Bill Gates.
Bueno, pero como eso no va a pasar, vamos a hacer numeritos. En un país de 120,000,000 de personas ese “sólo es el 2%” se llama abuelo, abuela, tío, tía, papá y prácticamente cualquiera que conozcas porque no habrá servicios de salud y una merma de médicos muy importante. Ahorita el gobierno se está “haciendo como que hace”. Total, ya todos sabemos que aunque quieran, no pueden hacer mucho. Ese 2% se fue muchísimo más alto en Italia así que estamos hablando que el mínimo son TRES millones de personas. Mínimo. Y según el posgrado que no hice en estadística, muchos de ellos serán en tres meses.
En México no podemos parar el país entre que la gente que come al día, entre que nadie te mantiene en casa y que estamos en un país inseguro y lleno de huachicoleros y lords… Y que sí somos más la gente buena… pero somos supongamos 110,000,000 millones de buenos y bastante idiotas, que han dejado que esto llegue hasta aquí. Porque no me digan que entre esos 120,000,000 de mexicanos no había alguien más calificado para el puesto que ahora tiene Andrés Manuel. No nos enojó lo suficiente que los niños no tuvieran medicinas, ni los que tenían VIH, ni que cerrara los programas de salud y aquí está el efecto mariposa. Y mariposa monarca, porque era “de aquí cerquitas” (Sic).
En resumen, mi lobo malo dice que la inseguridad y los bandos de narcotráfico tienen de dos sopas, se vuelven solidarios y cantan el himno sobre los edificios derrumbados del terremoto o nos dan más en donde ya nos duele. Ya no voy a escribir más de eso porque de sólo pensarlo, no voy a dormir hoy tampoco.
Llevo dos meses siguiendo las gráficas del virus (porque soy una investigadora frustrada) y encontré el Evento 201 donde Bill Gates en noviembre explicó con manzanas cómo podría suceder una pandemia. Y está pasando exactamente lo que dijo. Pero también mencionó algo importante: cada vez serán más seguidas, por la sobrepoblación, por invadir espacios salvajes, por el derretimiento de glaciares y entonces entendemos que ESTA no es la única pandemia que vivirán nuestros hijos. Será su primer pandemia, así que hay que prepararlos a disfrutar su casa y a hacer cosas simples.
En fin, veamos qué sucede cuando una pandemia aparece en el tercer mundo, donde las clases sociales están tan divididas. Donde #quedarseencasa es un #lujo muy #fifi. Estamos viendo “La vida es Bella” de Benigni pero lo que probablemente surja es más parecido al Señor de las Moscas porque cuando se trata de sobrevivir, los seres humanos somos unos verdaderos malditos y nos acercamos al peor líder que exista. Se cerrarán todas las fronteras. TODAS. Y así como en Italia están decidiendo “a quién salvar” por edad, en México sería por posición económica y en miles de otros países, por raza, por religión, por ser inmigrantes. A los gringos, por ejemplo, no les parecerá nada que un latino (aunque tenga Green card) ocupe un lugar que un Estadounidense nieto de Irlandeses, debería tener. Y entonces, todos a temblar, porque si no es el virus, es tu piel, es la inseguridad o es el comandante que te habla por teléfono…
Ojalá sea sólo un mal sueño.

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