16 de marzo 2020

Uno podría pensar que esta segunda “entrega” se trataría de una persona trascendental en mi vida. Sí y no. Ahora verán por qué lo digo. Se llama Alicia y tiene 36 años. Es abuela de una niña que tiene un nombre complicadísimo. No sé sus apellidos y ha venido 5 años a mi casa de lunes a viernes de 9 a 3 pm, le choca lavar las ventanas, jamás plancha las camisas y nunca en su vida sacude los muebles. Pero cocina delicioso y jamás jamás jamás falta.

Licha, Lichuris, Lichita, hemos llorado juntas porque se peleó con el esposo y fue la persona que más me cuidó cuando me rompí las costillas. Venía hasta los domingos, me hacía mi gelatina favorita.

Esta semana, con las noticias de Sector Salud y la suspensión de las clases, lo primero que pensé es ¿qué voy a hacer con Licha? Viene desde Los Cues y hace una hora y cacho para llegar a la casa. Se sube a tres camiones. Es un riesgo para ella y para nosotros. ¿Y si por mi culpa le lleva esto a su familia? ¿Cuántas semanas podría pagarle si esto se alarga? ¿Le podría depositar? Nunca ha faltado, jamás, creo que serían además unas buenas vacaciones..

En eso estaba, pensando ¿qué voy a hacer con Licha? Cuando de repente me invade el terror de pensar ¿Qué voy a hacer SIN Licha? No sé hacer nada, soy una completa inútil. Igual que ella, me gusta la cocina pero no sé planchar, me choca sacudir y tampoco sé limpiar ventanas. Pero sobre todas las cosas, es TAN cómodo que en este país estamos acostumbrados a que SIEMPRE hay alguien que hace las cosas que no queremos hacer por nosotros: limpiar los baños o un parabrisas asqueroso por un peso, decirnos si podemos estacionarnos, subir las bolsas del súper, no bajarnos a poner gasolina cuando hace frío, podar el pasto o limpiar los deshechos de mi perro, el Brujo Infernal.

Apenas acabó el fin de semana y ya estoy agotada. Obviamente mis hijas hacían su cama como una diversión y barrían como un ejercicio de la escuela Montessori. Hoy todo eso va a cambiar y está muy bien. Día uno sin Licha (Pepe que jamás podría hablar en una marcha del 8M porque lo linchan), hizo su primera salsa en molcajete y le salió muy buena. No pudo jamás abrir una bolsa de basura y Macarena le enseñó cómo. Yo barrí y lavé platos y platos y platos y platos. Cociné algo que según yo me quedó muy bueno y comimos muy sabroso. Las niñas barrieron la terraza y se pusieron a sembrar algunas semillas con su papá. Nos irá bien, aprenderemos cosas y mis hijas espero no sean tan inútiles como yo.

Hoy le hablaremos a Licha para que nos explique cómo se lava la ropa y cómo la separa, cómo se organiza para que en esas 5 horas la casa quede bonita y la comida lista. Y entonces, si tenías una duda y no habías entendido la película de Roma, te irá cayendo el veinte cada día un poquito más de que es un peliculón que dura mucho tiempo y es muy simple para nosotros porque lo vemos cotidiano. (Bueno a menos de que las encierres contigo y les prohíbas salir ni a la esquina y te prefiera a ti que a su familia). Son parte de nuestra vida, pero una parte injusta porque no te sabes su apellido, porque en nuestro país estas personas son poco valoradas muchas veces y como al final de la película, te pueden salvar la vida pero al ratito las mandas por la cena, mientras todos se quedan viendo la tele.

Ya después me puse a pensar ¿Y Licha nos necesita? Bueno claro que necesita su semana para comprar sus cosas pero más allá de eso, Licha tiene gallinas, cerditos, una vaca, tiene frijoles y maíz y sabe hacer sus propias tortillas. Cocina delicioso y tiene dos nueras que espero le ayuden con la limpieza. Tiene un calentador solar de agua y no tiene vecinos tan cercanos. Licha sabe hacer todo, menos leer y me necesita mucho menos de lo que yo la necesito a ella.

Espero por favor sus consejos de limpieza y orden. Cualquiera que sea. Hace mucho que no desarrollo un nuevo trastorno tal vez pueda a mis 43 empezar a tener TOC.

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