15 de marzo 2020.

El primer día de clases en el Tec de Monterrey se definió mi destino. Apenas llevaba como media hora y vi a un guapísimo agrónomo con un sweater azul en la biblioteca y en la primera clase a la que entré, el profesor dijo “espero que estén aquí para ampliar sus posibilidades, porque si quieren estar en una agencia de publicidad grande e importante, eso no va a pasar”Las dos cosas me parecieron un reto: el agrónomo y la agencia. El agrónomo cayó primero jaja. Y al final de la carrera, Mary Pope mi directora, consiguió una dirección de email y me escribió alguien sólo con una instrucción: manden dos gráficas de por qué ustedes tendrían que estar en Ogilvy. A los dos días, mandé mis propuestas y en media hora, ¡media hora! recibí un mail que puedo casi deletrear porque creo que nunca me había emocionado tanto:
“Gale, lo que tú nos has mandado hoy, rebasa por mucho mis expectativas. Bienvenida a Ogilvy”.
Lo leí cien veces tal vez. Lo volvía a abrir a ver si seguía ahí. El mail lo firmaba Marco Colín. Ahí empezó un sueño que duró cinco años y fue extraordinario, pero al principio fue difícil. Yo llegué de trenzas y nadie me hacía caso, así que Marco se aseguraba que me pasaran briefs, que me dejaran estar en los peloteos y con las marcas grandes, que me dieran los bomberazos y cuando llegaba con mis ideas, le alcanzaba a ver una pequeña sonrisa. Además, como mis papás no estaban muy contentos conmigo por haberme salido de la casa, no tenía dinero y vendía salsas que sólo Marco me compraba (una navidad yo creo que me compró 30). Después llegaron otras personas que volvieron a creer en mí, como Rafa Domínguez me llevó a su equipo y luego Carlos Brambila C a mi sueño DDB, donde encontré al creativo al que más he admirado Yosu Arangüena y a mi mejor amiga Rocio Cuadra
Uno de los primeros días en DDB, me dijeron “que te busca Enrique Gibert” y yo súper paniqueada fui a verlo, cuando llegué me felicitó con una sonrisota: me encanta lo de Aeroméxico de los aeropuertos, y ese día me di cuenta que la gente talentosa disfruta muchísimo el talento de los demás, saborea ver crecer a la gente y tal vez en creatividad sí llegue a existir una pequeña envidia pero de la buena, tipo ¿por qué no se me ocurrió a mí?
En fin, hoy quiero agradecer a la gente que cree en alguien más Y SE LO DICE. Y hoy quisiera comenzar este pequeñísimo ejercicio de AGRADECER aquí o por inbox o por chat a esa persona que te hizo sentir que no estabas loco y que podías ser la mejor Copywriter de la agencia. Y a ti Marco Antonio, te doy las gracias porque detrás de esa risa estruendosa, burlona y gigantesca, se esconde un tipo de un gran corazón y para mí, el mejor caricaturista o ilustrador o como se diga de México.

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